221temer

(*) Escribe Lucio Garriga

Una vez más América Latina fue testigo de un Golpe de Estado transmitido en vivo y en directo por los medios de comunicación. El primero fue contra Manuel Zelaya en Honduras en el 2009; se intentó con Hugo Chá0vez en Venezuela en el 2002 pero fracasó; también fracasó contra Rafael Correa en el 2010 en Ecuador, se consiguió con Fernando Lugo en Paraguay en el 2012 y triunfó hace apenas unas horas en la octava economía más importante del mundo: contra Dilma Rousseff.

El Golpe de Estado contra Dilma fue gestado e impulsado por políticos procesados e imputados por casos de corrupción en el “Petrolao” (la causa de corrupción más importante de la historia brasilera) una clara demostración de esto es que el 60% de los Senadores que emitieron su voto están siendo investigados por corrupción. Casualmente, Dilma no está implicada en dicha causa pero los medios hegemónicos, la oposición y las cámaras empresariales se esforzaron para hacer creer esto. Tanto es así que un Diputado votó a favor del juicio por “el juez Sergio Moro” (quien está a cargo del caso) y la mayoría de los mismos no se refirió a la verdadera causa: “el maquillaje de las cuentas públicas”. 

Desde que asumió su segundo mandato (01/01/2015) la oposición empezó una carrera deslegitimadora que buscaba sacarla del poder y destruir al Partido de los Trabajadores (PT) para convertirlo en un mero recuerdo de las clases populares. Primero se intentó con el perdedor de dichas elecciones, Aécio Neves, investigado por casos de corrupción, quien desconoció los resultados electorales y denunció fraude. Luego, el ex-presidente y perdedor en el 2002 ante Lula, Fernando Henrique Cardoso exigió la renuncia de la Presidenta por la “ingobernabilidad” del país. Con la causas de corrupción del caso “Petrolao” la campaña encontró su curso: deslegitimar hasta triunfar. Lo consiguieron. Los casos de corrupción debilitaron al gobierno que al mismo tiempo perdió apoyo en los sectores más pobres por impulsar un ajuste financiero muy fuerte que perjudicó a gran cantidad del pueblo.

América Latina cambia de color

La destitución de Dilma y la llegada de Michel Temer al poder implica un quiebre en la política regional latinoamericana. Brasil es el principal socio comercial de Argentina, Bolivia vive gracias a las exportaciones de gas con Brasil y Venezuela se ve fuertemente implicado económicamente por su dependencia con el petróleo y las compras cariocas. ¿Que pasa si algún país miembro del Mercosur aplica la clausula democrática contra Brasil y este país es suspendido del Mercosur? ¿Se animará Maduro a aplicarla en medio de una crisis interna? Macri ya avisó que tendrá relaciones igual ya que la destitucion “es constitucional” y fue el primer gobierno en reconocer al gobierno de facto.

El Mercosur ya se ve fuertemente debilitado debido a la creación de la Alianza del Pacífico (Chile-Peru-Colombia-México) y por el impulso de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea. Una sanción contra Brasil significaría apartar económicamente y políticamente durante un tiempo a la principal economía del continente sudamericano. En un contexto internacional donde el precio de las materias primas cae, el barril del petróleo cae y las potencias emergentes dejan de crecer, dicha medida significaría agravar las crisis que sufren hoy en día los gobiernos latinoamericanos.

Las políticas populares posneoliberales sufren severos problemas. En Argentina Macri empezó un severo ajuste económico que ya dejó a más de 120.000 trabajadores en las calles; Nicolás Maduro sufre la peor crisis energética, alimentaria, política y social de Venezuela; Evo Morales perdió el referéndum que lo habilitaba a un nuevo mandato en Febrero último y Ecuador tiene que afrontar la difícil tarea de reponerse tras el fatÌdico terremoto del pasado Abril.

Michel Temer ya brindó su primer discurso como presidente y anticipó cuales serán las políticas que impulsará: “El Gobierno no puede sobrellevar todas las demandas del un pueblo, se necesita la inversión privada y eso es lo que yo haré”. El Golpe tendrá reveses económicos para la sociedad brasilera y puede significar retrocesos muy importantes en todo un continente. 

(*) Periodista de 221Radio