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Gimnasia y Esgrima La Plata terminó la primera parte del 2015 de menara envidiable. Después de un comienzo dubitativo y futbolísticamente muy flojo se recompuso de manera clara, consiguiendo una gran escalada, pausada pero ininterrumpida. Y por si eso fuera poco, cerró su trabajo  goleando a Unión en El Bosque, festejando además, la continuidad de Pedro Troglio, el entrenador que tiene la camiseta pegada a su ADN.

Analizando el trabajo de Troglio, no podemos disimular el hecho de que es el máximo responsable de este buen momento. Y si lo es, se debe a que Pedro, con su paciencia y fervor sabe disimular esas pequeñas amarguras (Por ejemplo que se desborden los baños de un lugar  que hace años, ya no está en condiciones de ser utilizado para concentrar a un plantel de fútbol) que en el día a día, desmoralizarían a cualquiera.

Para quien escribe, no hay dudas que este extenso y buen ciclo de Pedro en Gimnasia, no ha sido aprovechado por la dirigencia. Desde la partida de Osvaldo Ingrao, Gimnasia no ha dejado de escalar en lo futbolístico. Primero ascendió, después se posicionó, y hasta se dio el lujo de pelear seriamente un campeonato. Más no se puede pedir, y si se tiene en cuenta que el trabajo en inferiores es malo, y que los refuerzos que llegaron no deslumbraron a nadie, no queda otra que llegar a la conclusión que El Lobo creció en el verde césped, pero se estancó en las oficinas de la calle 4.

Por último, hay que hablar de lo que se puede ver en la cancha. Gimnasia ya no juega con el conocido 4-4-2. Ahora, ha implementado otro sistema. Pero que quede claro que tampoco lo hace apelando al viejo (y saludable para los melancólicos) 4-3-3. Lo que uno puede ver es que hay un cuarteto, o cuadrado, que integran los dos Fernández (Nacho y Álvaro) a quienes se acoplan Meza y Rojas.

Estos cuatro volantes multi función, son los que manejan todo el fútbol en este equipo. Nacho con su verticalidad y buen pase. Álvaro, con un llamativo equilibrio y versatilidad a la hora de ocupar distintas posiciones. Mientras que Rojas y Meza tienen la responsabilidad de ser los que en velocidad, lleven el juego hasta lo más profundo de la retaguardia rival, para convertir o para que defina Mazzola. Cuando todo esto funciona como el viernes por la noche, da gusto verlos jugar. Después está el trabajo de Brum, que vigilando desde unos metros atrás, está demostrando porqué le quito el puesto a Pouso.

Gimnasia pasará unas vacaciones tranquilas. Creció en su juego, su entrenador estará un tiempo más, y su gente disfruta de esto.

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