En estas habitaciones nacían los hijos de las detenidas. Los bebés eran robados y entregados a familias afines a la dictadura.[/caption]"Capucha era el principal espacio de reclusión de prisioneros. Los detenidos eran ubicados sobre colchonetas en el piso y aislados en cubículos. Permanecían esposados de pies y manos y se les colocaba una capucha o un antifaz de tela al que en algunos casos también denominaban tabique. En este lugar los prisioneros no eran identificados por sus nombres sino designados por un número."
<>El texto es parte del estremecedor relato multimedia que es eje central del Recorrido Histórico del Espacio Memoria y Derechos Humanos de la ex Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionó uno de los centros de detención, tortura y exterminio más tenebrosos de la última dictadura cívico-militar, y por donde pasaron -días, semanas, meses y hasta años- unos 5.000 detenidos, muchos de los cuales permanecen desaparecidos.[caption id="attachment_24057" align="alignnone" width="640"]
Capuha. En estos cubículos pasaban días, semanas, meses y hasta años los detenidos, esposados y encapuchados.[/caption]El corazón de la muestra es el edificio donde funcionaba el Casino de Oficiales, que es el lugar específico del predio -de 17 hectáreas en total- ubicado al 8200 de la Avenida del Libertador, en la Ciudad de Buenos Aires, que concentró la operatoria criminal.
A partir de un relato escrito sobre paneles acrílicos, testimonios de sobrevivientes e impresionantes cortos proyectados sobre las paredes, el visitante puede recorrer, entre otros espacios que guardan la memoria descarnada de la represión, el tercer piso, donde funcionaba Capucha, un altillo con cubículos de dos por dos metros y un metro y medio de alto; el sótano, en el que los detenidos eran torturados y desde los que eran "trasladados", engañados y sedados, a la muerte; y las asfixiantes habitaciones que se improvisaban como salas de parto para que las detenidas dieran a luz a los bebés que después les serían arrebatados para alimentar la macabra maquinaria de la apropiación ilegal.
Aunque conozcas el lugar, aunque hayas estado ahí algunas veces, cuando lo recorrés se te anuda la garganta, se te seca la boca, se te llenan los ojos de lágrimas y se te aflojan las piernas. Aunque tengas plena conciencia de que todo ese horror terminó hace más de 30 años, el cuerpo se te retuerce de miedo. Y de bronca. Por eso es una experiencia tan dramática como necesaria para conectar mejor con la mayor tragedia que vivió la Argentina, y para entender mejor la atrocidad del crimen contra la humanidad que perpetraron los genocidas.
Juan Rezzano
INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN PARA VISITAS: visitasguiadas@espaciomemoria.ar o (011) 4704-7538.
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El sótano, espacio de golpes, picanas y "submarinos". La tortura como sistema.[/caption][caption id="attachment_24069" align="alignnone" width="640"]
Un detalle de la locura. Los sobrevivientes recuerdan esta viga. Está en el sótano a no más de un metro y medio. Cuando los llevaban encapuchados, los guardias no les avisaban para que se la chocaran. O directamente los empujaban contra ella.[/caption]