El 4 de agosto de 1957, Juan Manuel Fangio consiguió su quinto título mundial con el tirunfo en el Gran Premio de Alemania, disputada en el legendario “Infierno Verde”, un trazado de más de 22 kilómetros y más de 170 curvas, considerada por especialistas y aficionados como una de las mejores exhibiciones de conducción de todos los tiempos.
Cuando parecía complicarse por una detención en boxes que le hizo perder cerca de un minuto respecto a Ferrari, el argentino, lejos de resignarse, inició una persecución memorable, en donde llevó su Maserati 250F al límite, rompió el récord del circuito en nueve oportunidades y recortó una diferencia que parecía imposible de descontar.
Al finalizar la carrera, el propio Fangio resumió la magnitud del esfuerzo con una frase que pasó a la historia: “Jamás había conducido de esa manera y sé que nunca más volveré a hacerlo”.